El Estado
Reformar el Estado no significa simplemente eliminar ministerios para anunciar una transformación. Significa revisar estructuras duplicadas, integrar instituciones con funciones similares, eliminar cargos innecesarios y lograr que cada peso público se traduzca en mejores servicios. Durante décadas, los gobiernos han creado posiciones para acomodar dirigentes, aliados y grupos políticos, convirtiendo parte de la administración pública en una bolsa de empleos, en lugar de una herramienta para el desarrollo. El ciudadano termina pagando esa práctica mediante impuestos, burocracia y servicios deficientes. Por eso, una verdadera reforma estatal debe profesionalizar la administración pública.

