Empresario Jesús Rodríguez Sandoval expone los retos de la construcción, la permisología y los costos inmobiliarios

El empresario Jesús Rodríguez Sandoval advirtió que las demoras en la aprobación de permisos para proyectos inmobiliarios continúan afectando las inversiones privadas y el producto interno bruto de la República Dominicana. Al explicar los procesos burocráticos ante el Ministerio de Vivienda, Medio Ambiente y los ayuntamientos, señaló que los desarrolladores se enfrentan a un panorama de gran lentitud administrativa. “Seguimos con proyectos que a veces pueden pasar hasta el año para lograr aprobaciones”, afirmó Rodríguez Sandoval, al destacar que el capital de los promotores queda congelado desde el momento de la compra de la propiedad, lo cual incide directamente en los costos finales de las obras.

Sobre el encarecimiento del mercado inmobiliario, el desarrollador detalló cómo el valor de la tierra ha experimentado aumentos exponenciales en el centro de la capital, lo que dificulta la creación de viviendas para la clase media y baja. “Hace 15 años, 18 años, los solares en la Anacaona te costaban 500, 700 dólares y es verdad que están a 4,000 y 4,500 en la Anacaona, y en Piantini hay metro cuadrado a 4,000”, detalló. Explicó que esta situación ha obligado a los promotores a buscar nuevas modalidades de desarrollo, como aportes de los dueños de los terrenos o esquemas de fideicomiso, para poder sostener el aumento en los costos generales del sector.

En cuanto a la participación extranjera en las obras, el empresario reconoció que la industria de la construcción depende profundamente del trabajo de los inmigrantes y que este personal ha evolucionado hacia posiciones de mayor especialización. “Hoy tú tienes en las distintas áreas haitianos calificados a buenos albañiles, buenos carpinteros, buenos plomeros”, aseguró el empresario. Ante la interrogante de Julio Hazim sobre qué porcentaje de las edificaciones privadas que se ejecutan en la actualidad se podrían realizar sin trabajadores haitianos, el desarrollador concluyó indicando que “hoy lastimosamente pocas, ninguna”.