Orar y accionar

El país enfrenta tantos problemas que hasta el Gobierno ha considerado necesario convocar una jornada de oración. La fe puede ser refugio y nada hay de cuestionable en pedir orientación ante situaciones difíciles. Pero existe una realidad que no podemos ignorar: gobernar implica tomar decisiones y buscar soluciones. Orar no sustituye la responsabilidad de las autoridades. La jornada en el Palacio Nacional puede servir para unir, reflexionar y mantener la esperanza, pero los problemas nacionales seguirán esperando respuestas concretas. La oración puede acompañar la acción, fortalecerla y darle sentido, pero no puede convertirse en sustituto de la acción pública.