¡Un momento!
El país enfrenta demasiados problemas para que la política viva permanentemente en campaña. Cuando falta todavía un largo trecho para las elecciones de 2028, el movimiento electoral parece ocupar espacios que deberían concentrarse en resolver asuntos nacionales urgentes. Las aspiraciones son legítimas, pero gobernar también es una responsabilidad que no puede quedar subordinada a la próxima candidatura. El país necesita soluciones, no únicamente posicionamientos; resultados, no solamente estrategias electorales. La lucha por el poder no debería comenzar cuando todavía quedan importantes tareas pendientes para quienes hoy administran el Estado.

