La crisis eléctrica
El problema eléctrico no nació ayer y tampoco desaparecerá cambiando un funcionario por otro. Durante décadas se han discutido pérdidas, subsidios, tarifas, generación y distribución sin alcanzar una solución definitiva. La pregunta de fondo sigue siendo incómoda: ¿quién debe pagar y cuánto debe costar el servicio? Mientras esas respuestas no sean asumidas con responsabilidad, cada gobierno seguirá heredando la misma crisis y buscando culpables. La electricidad no puede manejarse solamente como un asunto político porque afecta la economía, las familias y la competitividal. El país necesita una política energética estable y capaz de sobrevivir a los cambios de gobierno.

